La Rica Vicky... otra vez el mismo miedo.
Hace años, cuando hacĂa mis pinitos como vendedor de AFP, me adentraba valientemente a cuanta callejuela y callejĂłn tocaba visitar. Recuerdo la vez que me tocĂł ir a un corralĂłn maloliente en el Callao, cerquĂsima a los Barracones. Iba con un "tigre", uno de esos vendedores con harta experiencia capaces de vender piedras, de apellido Hutchinson. Un hombre pequeño, trigueño, de sonrisa fácil, piurano de pura cepa y muy, muy divertido.
El medio dĂa nos encontrĂł saliendo de esos almacenes cercanos al puerto que apestan a pescado, prostituta vieja, marihuana, pasta y basura de pobre. Lo más increĂble era que, a pesar de todo, sentĂamos un hambre atroz (a prueba de balas y demás).
- Por aquĂ hay un huequito donde podemos llenar el tanque, mi querido Clark...
Mi partner (Ă©l era el experimentado vendedor y yo el aplicado aprendiz de los secretos y vicios de la venta callejera) siempre me decĂa Clark Kent cuando usaba los lentes que, gracias a Dios ya no uso.
Nos dirigimos a un garaje en donde se habĂan improvisado unas mesas sin mantel. "Hutch", como habĂa sido bautizado este tiburĂłn, saludĂł sonriente a la gorda que llevaba los humeantes platos de sopa y arroz con conchas.
Creo que en cada distrito, en cada cuadra, en cada calle, Hutch conocĂa a alguien. A una persona clave: un bodeguero, un policĂa, un vendedor ambulante, al dueño de la farmacia... era importantĂsimo.
-¿Y si quieres ir al baño? ¿Si te cuadran? ¿Si tienes que dejar un paquete...? Puuuta... hay barrios en los que no puedes andar con algo en la mano. Ta que al toque te chequean y ante la duda... ¡te levantan en peso!
Y era cierto.
Era comĂşn, en las reuniones de las siete de la mañana en la oficina principal (en el exclusivo distrito de San Isidro) escuchar que a fulano o a mengano los cuadraron, les pegaron, los cortaron. Y eso que no llevábamos mercaderĂa ni cobrábamos. SĂłlo afiliábamos y lo Ăşnico que cargábamos eran files con papeles firmados.
Comimos riquĂsimo en ese garaje sin nombre. RiquĂsimo: caldito de choros y un arroz con conchas espectacular, que el hambre, la intrepidez y las veinte visitas que faltaban hicieron el mejor de toda mi vida.
¿Por quĂ© recuerdo esto hoy?
Hoy me han asignado acompañar a una de nuestras vendedoras al campo. Esto quiere decir que tengo que acompañarla una semana a hacer sus visitas, todo el dĂa, cinco dĂas seguidos. Acompañarla a hacer sus cobranzas, visitar a sus clientes, todo. Tengo que verlo todo, desde cĂłmo se viste, habla, quĂ© ofrece, quĂ© le piden, todo.
La zona que me ha tocado es Los Quechuas, por la Av. MĂ©xico, entre las cuadras 21 y 22, en el populoso distrito de La Victoria (La Rica Vicky). Preocupado por la direcciĂłn, le preguntĂ© al mensajero de la oficina por dĂłnde quedaba y se santiguĂł. Me diĂł su bendiciĂłn diciĂ©ndome que si me roban me deje nomás, que asĂ no me cortan, y me sentĂ como cuando tenĂa diecinueve años, unos lentes y una corbata para ganarme la vida.
¿SabĂan? nunca vendĂ una AFP.
El medio dĂa nos encontrĂł saliendo de esos almacenes cercanos al puerto que apestan a pescado, prostituta vieja, marihuana, pasta y basura de pobre. Lo más increĂble era que, a pesar de todo, sentĂamos un hambre atroz (a prueba de balas y demás).
- Por aquĂ hay un huequito donde podemos llenar el tanque, mi querido Clark...
Mi partner (Ă©l era el experimentado vendedor y yo el aplicado aprendiz de los secretos y vicios de la venta callejera) siempre me decĂa Clark Kent cuando usaba los lentes que, gracias a Dios ya no uso.
Nos dirigimos a un garaje en donde se habĂan improvisado unas mesas sin mantel. "Hutch", como habĂa sido bautizado este tiburĂłn, saludĂł sonriente a la gorda que llevaba los humeantes platos de sopa y arroz con conchas.
Creo que en cada distrito, en cada cuadra, en cada calle, Hutch conocĂa a alguien. A una persona clave: un bodeguero, un policĂa, un vendedor ambulante, al dueño de la farmacia... era importantĂsimo.
-¿Y si quieres ir al baño? ¿Si te cuadran? ¿Si tienes que dejar un paquete...? Puuuta... hay barrios en los que no puedes andar con algo en la mano. Ta que al toque te chequean y ante la duda... ¡te levantan en peso!
Y era cierto.
Era comĂşn, en las reuniones de las siete de la mañana en la oficina principal (en el exclusivo distrito de San Isidro) escuchar que a fulano o a mengano los cuadraron, les pegaron, los cortaron. Y eso que no llevábamos mercaderĂa ni cobrábamos. SĂłlo afiliábamos y lo Ăşnico que cargábamos eran files con papeles firmados.
Comimos riquĂsimo en ese garaje sin nombre. RiquĂsimo: caldito de choros y un arroz con conchas espectacular, que el hambre, la intrepidez y las veinte visitas que faltaban hicieron el mejor de toda mi vida.
¿Por quĂ© recuerdo esto hoy?
Hoy me han asignado acompañar a una de nuestras vendedoras al campo. Esto quiere decir que tengo que acompañarla una semana a hacer sus visitas, todo el dĂa, cinco dĂas seguidos. Acompañarla a hacer sus cobranzas, visitar a sus clientes, todo. Tengo que verlo todo, desde cĂłmo se viste, habla, quĂ© ofrece, quĂ© le piden, todo.
La zona que me ha tocado es Los Quechuas, por la Av. MĂ©xico, entre las cuadras 21 y 22, en el populoso distrito de La Victoria (La Rica Vicky). Preocupado por la direcciĂłn, le preguntĂ© al mensajero de la oficina por dĂłnde quedaba y se santiguĂł. Me diĂł su bendiciĂłn diciĂ©ndome que si me roban me deje nomás, que asĂ no me cortan, y me sentĂ como cuando tenĂa diecinueve años, unos lentes y una corbata para ganarme la vida.
¿SabĂan? nunca vendĂ una AFP.
7 comentarios
Buena historia. Y suerte con la rica vicky.
Pobre el Melito....ya no me acordaba de tus epocas en la AFP...cuantos anhos retrocedi leyendo esto!!! Pobre tu vendedora, ella tambien deberia ir siempre acompanhada de un "tigre", no?
Vaya con la inseguridad ciudadana... lo que hay que hacer p' seguir en la chamba ... weno pero asi se empieza....
Litolobo, y arraco PRIMA (AFP del Grupo CrĂ©dito), hoy El Comercio ha venido saturado de publicidad, ¿la has podido ver? cĂłmo comentaba el otro dĂa, el ingreso de esta AFP traerá cosas buenas, ¡que viva la competencia!. BTW, ¿Viste el aviso de AFP Horizonte? me ha parecido el mejor. Dice:
¡Es una niña! AFP Horizonte felicita al Grupo CrĂ©dito por el nacimiento de su bebĂ©, AFP Prima. .... termina con: Les queda mucho por recorrer, pero asĂ es el camino de la vida porque nadie, absolutamente nadie, nace sabiendo.
El ingreso es una grata noticia, también para disfrutar de la publicidad.
si pues, asi se empieza en los trabajos, en mi caso fue freelance primero...y sigo freelance...jajaja...pero eso es un cachuelo nomas. devuelta la visita, un abrazo,
quien no ha pasado por vendedor de afps, mi odisea termino una buena tarde de febrero, mien enternado y sudoso, parado en medio del arenal que separa energen (edelsur?, en la panam sur antigua) y unas oficinas de una minera (san martin creo). las tabas llenas de arena, las citas en ambas empresas me habian cancelado, no querian saber ni de bonos de reconocimiento ni traspasos no nada, sudando, con arena, cansado con hambre y hasta mareado -fue el ultimo verano del niÑo 97- y pasa una motoneta con 2 tipos, les ahorre el trabajo de la cuadrada y el asalto y todo.... sobrepararon, les entregue el maletin de mierda antes que se bajen de la moto, lo tomaron como si hubiese sido el robo del siglo, espere tranquilo a un taxi, fui a mi casa y mande a la mierda todo...
nunca mas en ventas.
Ese sĂ que fue un buen final. Como para mandar a la mierda todo. Me encantĂł el final de tu historia de vendedor.
Saludos.
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