miércoles, mayo 31, 2006

Marloboro Man

El combate se extendió por varios días. Los soldados venidos desde el otro lado del mundo, algunos granjeros recién salidos de la escuela, se convirtieron en hombres con cada segundo de esas horas interminables.

Cae la tarde y, a pesar del cese del fuego, comparten en silencio la revelación de encontrarse acorralados de por vida. No por el enemigo, sino por el manto oscuro de la guerra.

James Blake, el joven soldado que vino de Kentucky, compartió el silencio con el resto de sus compañeros. Tal vez era la sordera momentánea en el oído izquierdo y la total en el derecho, desde donde nacía un pequeño hilito de sangre por culpa de los bombardeos. O tal vez, simplemente, no había nada que decir.

Se sentó en una roca, en medio del desierto a miles de kilómetros de su casa y de sus tierras, y sacó un torcido Marloboro, se lo puso en la boca y lo encendió. Ni la presencia del fotógrafo ni el flash de la cámara rescataron su mirada del vacío mientras encendía el cigarro.

La foto se envió a Estados Unidos, donde se convirtió en titular de miles de diarios, apareció en cientos de artículos de revistas, plagó los programas de televisión. Todos hablaban del Marloboro Man.

James se había convertido en el Marine más famoso de la guerra de Irak.

El ejército encontró en James al ícono que estaban buscando y decidieron protegerlo. Así fue como lo trasladaron a un lugar donde pudiera ser entrevistado, donde se pudiera mantener a salvo al símbolo Americano: lo mantuvieron en la retaguardia

Lo retiraron del combate. Ahí James tuvo muchos problemas físicos. Tal vez todos los tenían igual que él, pero los ojos de Norteamérica estaban sobre los suyos. Así que fue repatriado.

James llegó a Kentucky, pero no pudo volver a los campos ni continuar su vida. Poco a poco le hicieron diversos análisis. Le diagnosticaron con Estrés Post traumático (lo sufren 1 de cada 3 soldados al regresar a casa).

James no puede dormir y cuando, al final puede sumergirse en ese par de horas necesarias para vivir tiene un "tic" con el dedo: hala del gatillo constantemente y sufre de terribles espasmos. Como si reviviera eternamente sus días en Irak.

Hoy James Blake Miller cobra US$ 2000 dólares de pensión porque ya es un jubilado debido a su invalidez mental permanente.

James Blake tiene 21 años y ya es un jubilado.

El es el Marloboro Man.

7 comentarios:

The First of the Gang to Die dijo...

digno representante de la mayoria norteamericana.... las masas o el soldado son usados como dignos ejemplos (Whether as the american dream, or the ultimate warrior) usados y explotados, solo pantallas para distraer la aatencion de la verdadera porqueria moral de sus governantes.
marloboro man!.... pobre muchachito, nunca pidio ir a la guerra para regresar lisiado ni hacerlas de payaso de la america corporativa, creyo en lo que el gobierno le vendio... iria por unos meses, a llevar justicia y paz a una sociedad caotica, el y sus similares serian los mesias en irak.
que cagada de mundo lobo, que cagada de mundo.

Rose dijo...

Imaginate cuantos James habran?? Tan chiquitos y sufriendo tanto...QUE DESGRACIA. :(

Laura Hammer dijo...

Que chocante. Parece que todos tuvieramos la misma mirada del tipo del cigarrillo, mirando sin ver. Al terminar de leer este artículo, la realidad tambien será olvidada.

Rain dijo...

Un marine de 21 años mirando lo que otros no pueden ver, su propia mierda difuminada, su vida en cero, su no vida.
Y luego la mente se altera y ya no imagina, sólo vaga ...

La guerra se lleva todo y lo sabemos. La cuestión es no olvidarlo...

Anónimo dijo...

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