domingo, junio 09, 2019

Purga en YouTube

Leni Riefenstahl una de las directoras cinematográficas más importantes del SXX

La tentación de prohibir

Sobre las nuevas políticas de YouTube.

El "Index librorum prohibitorum" es una lista de publicaciones que la Iglesia Católica catalogó como prohibidas, intentando ser una "guía" para los fieles. Así evitaba que "se confundieran", ya que el diablo es especialista en ese tipo de artificio. Lo más interesante es que no solo se vetaban obras (por el contenido), sino autores entre los que se encuentran Descartes, Montesquieu, Hume, Kant, Pascal e incluso Victor Hugo. "Los Miserables" recién fue retirada en la segunda mitad del siglo XX.
Hoy, existe un nuevo dogma y los pastores son organizaciones que esgrimen en un brazo la libertad y el progreso y en el otro las cadenas que conducen a un molde de ser prístino, a la imagen y semejanza de sus teorías.

Bajo la nueva política de YouTube, la epopeya épica de Leni Riefenstahl, de 1935 debe eliminarse.
La nueva "política de odio" de YouTube busca, por nuestro bien y en nombre de la humanidad, evitar que estemos expuestos a algunas obras que ellos consideran peligrosas. Es así que la sede de San Bruno, California parece no ser muy distinta a la de San Pedro en el Vaticano. Dentro del contenido vetado por YT se encuentran películas como "El triunfo de la voluntad" (Leni Riefenstahl, 1934). Uno de los más grandes documentales de propaganda (Nazi. Sí, Nazi. Los Nazis existieron) y estará vetada de la red social. Prohibido subir, ver, compartir. Esto, en tiempos de contenido virtual, es incluirla en una especie de index cultural esperando su olvido y desaparición. Algo que ya se ha intentado siglo tras siglo en diversas ocasiones sin mucho éxito.

Star Wars no sería lo que es si George Lucas no hubiera podido verla y recrear algunos de los más épicos y memorables planos del S. XX.
George Lucas tuvo que haber visto "El triunfo de la voluntad"

George Lucas tuvo que haber visto "El triunfo de la voluntad"
Al parecer las obras artísticas, en general, deberán ser de hoy para adelante creaciones de seres puros e inmaculados. Este tipo de acciones, van transformando a los censores en el propio enemigo que hoy buscan vetar. ¿Cuántas más expresiones artísticas o registros históricos se eliminarán? Si gran parte de las grandes obras o íconos de nuestra historia fueron realizadas por personajes oscuros, indignos, equivocados. Incluso criminales. Personajes que habitan al otro lado del muro. El arte es la oportunidad que tenemos de fisgar a través de esa pared que nos separa. Su obra es quizá la única rendija que nos permita ver y entender algunas grandezas y miserias de nuestra contradictoria naturaleza. Negar la oportunidad de hacerlo es negar nuestros orígenes, nuestra historia. Es la peor forma de cometer los mismos errores, blandiéndolos ante el mundo como si de nuevas ideas se tratase.
La del estribo:
En BuzzFeed aparece el caso del profesor de historia que tiene la cuenta @MrAllsopHistory, cuyo canal fue cancelado por tener más de 120 videos, entre los que se encontraba material de estudio. Luego de la presión en medios y redes, el canal nuevamente está disponible.
Más info:
https://www.indiewire.com/2019/06/youtube-hate-speech-policy-triumph-of-the-will-1202147879/?fbclid=IwAR0oSSz_TMnE0xn5_PGPKQL7Mq6xF7KS-oR5JW-IJaaphCpwDdrzy1N7a7Q

https://www.vanityfair.com/news/2019/06/youtube-hate-speech-too-little-too-late

https://www.wired.com/story/how-effective-youtube-latest-ban-extremism/



miércoles, mayo 29, 2019

Confidencias de un senderista

Es una época desconectada, de largas tardes con olor a papel. Un héroe va emergiendo de entre las páginas de aquella historieta aparecida en la ruma que crece como el polvo. La radio es a pilas y la historia cuenta sobre un joven que se aburría en el colegio, mientras soñaba con historias de aventuras, monstruos marinos y peleas de piratas. Imposible que la sombra del superhéroe, en el que se convertiría páginas adelante, no se proyectara sobre ese niño que leía. Quería ser como él.

Durante años esa historieta estuvo sobre cualquier Batman o Superman, más adelante cubrió las tapas de Tonys o Dartagnans, y hasta logró colarse en algún librero de soltero recién mudado. Pero llegó el momento en el que los deberes y ocupaciones del nuevo adulto lograron vencer al compañero de aventuras y una capa de olvido la fue extraviando hasta perder por completo el camino de retorno.


Pasaron los años y en algún momento de esta época, de conocimiento e información instantánea, la débil luz del recuerdo de aquellas viñetas comenzó a parpadear. Busqué y, como quien va armando un rompecabezas incompleto, fui atesorando cada lámina que aparecía en la pantalla. Sin embargo la emoción mayor fue encontrar junto a estas una legión que había vivido junto a mí, sin saberlo, esas mismas páginas y creado un vínculo con la historia del héroe de la Guerra del Pacífico.

Fue una inmensa emoción imaginar que, mientras pasaba aquellas páginas misteriosas (pues hasta ahora no sé quién la dejó en mi caja de historietas), otros niños como yo eran testigos del instante en el que Grau se despedía sereno y hondo de sus hijos o la conmovedora carta dirigida a la esposa del capitán Prat.

Como retribución a ese mundo maravilloso de las redes sociales preparé una nota de Facebook con lo recopilado. Dirigida a quien corresponda. A todos aquellos que, como yo, recordaban al héroe de infancia y no al muñeco de bronce que aparece en todos lados.

Hasta que ella me escribió.

Lidia no solo me contó que era sobrina de Luis Baldoceda (el artista que ilustró aquella historieta capaz de hacer que un niño sueñe y se obsesione con un hecho histórico) sino también tuvo el detalle de enviarme una curiosidad, que en verdad es una joya en la historia del comic nacional: la foto de la tapa de un boceto realizado por su tío en 1956, cuando tenía 12 años, para un breve cómic titulado "El Rayo". Dicha historieta se desarrolla en Lima de los años 50 y ya se puede reconocer el trazo de Baldoceda que ilustró a Grau en 1979.



Más adelante nos pudimos reunir, no solo se apareció con una copia de la historieta de mi infancia sino con algunas más. Una de ellas, "Confidencias de un senderista", le jaló el ojo a mi gran amigo Hernán Migoya. Y él sabe, claro que sabe, de historietas y de historias. Así que la subí, porque no la presto.

Por encargo de Lidia, sigo buscando editor para una nueva historieta que Luis Baldoceda tiene en ciernes y espera poder lanzar para el bicentenario. He visto (y tengo) los bocetos, pero no creo que deba colgarlos. Solo puedo decir que está buenísimo. No he tenido suerte con quienes me entrevisté, sin embargo tal vez ahora ocurra como aquel día que subí las viñetas de Grau y por ahí el elegido responda.

Sería extraordinario.

Aquí les dejo lo que copié para Migoya. Disfrútenlo:

miércoles, abril 03, 2019

El Guasón de Victor Hugo

Cada baraja esconde un Joker, suelen ser dos pero es el mismo personaje en cada juego. Representa al "bufón" y tiene, en el tarot, equivalencia con la carta de "El Loco". Ambivalente e impredecible, como el bufón en la corte, inimputable como los actos de quien no está en sus cabales. La trágica y oscura muerte de Heath Ledger, luego de su soberbia interpretación del Guasón en "El caballero de la noche" (Christopher Nolan, 2008), amalgamó personaje y actor en una especie de leyenda difícil de superar: el Guasón había muerto. Superar ese Joker se convirtió, en el mejor de los casos, en un reto imposible y para muchos en simplemente un sacrilegio. ¿Qué tanto la muerte del actor alimentó el peso del personaje? Ya no importa, como en el caso de todos los seres que devienen en iconos, los actos reales pasan a segundo plano. Así, con el viento en contra, zarpó Jared Leto montado en "Suicide Squad" (David Ayer, 2016) en un fastuoso y veloz naufragio. Difícil luchar contra fantasmas, pero aún más difícil reinterpretar un personaje con tantos matices, que camina al filo de la demencia, la violencia y la comicidad, ciclotímico en extremo, que nos hace reír y aterra al mismo tiempo, burlándose de nuestra sociedad y repudiándola en todos sus aspectos. Para muchos, el villano de carcajada paroxística tuvo su primera aparición en medios audiovisuales en el "Batman" de los 60s que servían recalentado en la televisión de los 80s e interpretado por un espectacular César Romero. En clave de humor y bailando "surf", su actuación fue reconocida aún para los puristas que odiaron la serie. Años después vino Jack Napier, interpretado por un alucinado Jack Nicholson en un papel que parecía escrito para él. Todas grandes interpretaciones, todas difíciles de superar. Sin embargo la construcción del personaje del Guasón o el Joker en el cine tiene un origen anterior. Muchos años antes aún que su aparición en el comic.
Julius Herska lleva al cine una adaptación de la novela de Victor Hugo, "El hombre que ríe" (1868). "Das grinsende Gesicht" presenta como protagonista a Gwynplaine (Franz Höbling), un hombre que sufrió una operación por orden del rey, como castigo a su rebelde padre, dotándolo de una sonrisa exagerada y perpetua. No encuentro fotograma alguno de esta película pero es importante pues sirvió como inspiración para el remake de 1928, a cargo de Paul Leni.


En esta obra maestra del expresionismo alemán, Conrad Veidt ("El gabinete del Dr. Caligari" y otras 117 películas más) representa un Gwynplaine atormentado por la imborrable sonrisa a la que ha sido condenado. La caracterización de este personaje fue fuente de inspiración para los dibujantes Jerry Robinson y Bob Kane para el diseño del Joker en 1940.

"Bill Finger y yo creamos el Joker. Bill era el escritor. Jerry Robinson vino a mí con una carta de juego del Joker. Y yo le dije, “se parece a Conrad Veidt ... ya sabes, el actor de “El hombre que ríe” ... Finger tenía un libro con una fotografía de Conrad Veidt, me la mostró y dijo: “Así es, aquí tenemos al Joker”.
150 años han pasado desde que el mayor representante del romanticismo francés escribiera "L´homme qui rit", una obra no muy considerada en su época. Sin embargo, Victor Hugo fue el creador del personaje condenado a la sonrisa perpetua, enfrentado a la imagen en el espejo que reía, a pesar del sufrimiento. Enfrentando a una sociedad que solo reía y que él solo quería evitar. El germen del sociópata contemporáneo ya empoderado, ya despojado del claroscuro alargado y expresionista, erigido como el villano que hoy conocemos.
"¿Quién soy? ¡Soy la miseria! Milores, tengo que hablaros..."
 
(El hombre que rie - Victor Hugo)



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Vean la película completa de 1928, de Paul Leni.


No confundan a Barkilphedro, el bufón, con un congresista de similar fisonomía y menesteres.
LA YAPA:

Este año el villano se llama Arthur Fleck (aparentemente un juego de palabras con el actor que interpreta a Batman: Ben Afleck) y es interpretado por el puertorriqueño, Joaquin Phoenix y dirigida por Todd Phillips. Una mirada al trailer y comprendemos que a veces, en vez de superar una montaña, es mejor buscar otro camino. Francamente impresionante.






Hay algunas teorías en el origen de este juego de palabras revelado por Kevin Smith en el tuit (Arthur Fleck y Ben Afleck) y una de ellas es que Arthur es mediohermano de Bruce Wayne. Hijo no reconocido de Thomas Wayne, de ahí el origen de su odio. No hay nada que respalde esta historia, pero nos encanta el chisme igual.

Podría ser un guiño interesante si pensamos en el personaje del Guasón o el Joker como un reflejo de espejo (a la inversa) de lo que es Bruce Wayne. No solo en las acciones sino en su propia identidad. Estoy seguro que ahondar en el perfil psicológico del "Caballero de la Noche" revelaría algunos evidentes problemas emocionales e infinidad de desequilibros o perturbaciones, pero es tema de otro post, un enajenado por vez, por favor.



miércoles, febrero 27, 2019

"Papá, tú no sabes“

Cuando naciste, considerando que seas un cuarentón como yo, el mundo era muy diferente a esto. En este momento, muchos tenemos ocupaciones con menos de 10 o 15 años de existencia. Nuestra relación con las demás personas sería terrorífica para cualquiera situado a la mitad del siglo pasado. Interactuamos a diario con gente a la que no vemos nunca y posiblemente se encuentre a miles de kilómetros de donde estamos, sin embargo muchos de ellos están más cerca de nosotros que cualquiera que tengamos a lado. Cuando era chico tenía que pedir permiso para usar el teléfono. Hoy los preadolescentes se comunican con sus móviles y escriben más mensajes en un día de lo que una secretaria promedio escribiría a máquina un día cualquiera de 1980... y con los pulgares ¿se te hubiera ocurrido? ¡qué tortura!

Siempre han existido brechas generacionales, muchos de nuestros padres aún no entienden lo que hacemos. Nos criaron con miedo: miedo a que no tengamos una carrera o que no logremos encontrar trabajo. Y el trabajo tenía que durar. Durar mucho, casi toda tu vida: "hacer carrera". Hoy permanecer más de 4 años en la misma empresa, haciendo lo mismo, es preocupante. Sin embargo ellos tuvieron un desfase más estrecho con la generación anterior. Había cosas que una persona decente no debía hacer o trabajos que no eran bien vistos. Alguien que saliera en televisión, cuando nuestros padres eran chicos, era una "persona pública". Algo que no querías en la familia. Hoy muchos jóvenes son "personas públicas", publican su vida, sus ideas, sus sueños. Se hacen bromas que son repetidas millones de veces en lugares distantes e inverosímiles. Han sido expuestos tantas veces a la publicidad y a los formatos televisivos que los manejan casi naturalmente, mientras muchos comunicadores de mi generación pasaron semestres para alcanzar recién la base de lo que en dos patadas y con una App hoy cualquier escolar logra. Nuestra generación se perdió el almuerzo delivery  y el taxi inmediato, tuvo que sobreponerse a la timidez para conseguir pareja sin Twitter, Facebook o Tinder, aspirar a usar terno e ir a una oficina, comprar la casa para sentirse seguro, casarse y tener hijos para ser lo que siempre nos dijeron que era el mundo, la familia, uno mismo.

Hoy, con ese conocimiento de hace décadas, intentamos decirle a nuestros hijos qué es lo que deben y no deben hacer. Les dibujamos rutas y ciudades que en unos 5 o 10 años no existirán más, les construimos fronteras que se romperán en poco tiempo y las usarán como punto de referencia del largo viaje que emprendió su generación. Tal vez será la marca que les recuerde a ese alguien que los quiso y les deseó buen viaje sin puta idea de cómo sería el mundo al que tuvieron que partir, de lo que era bueno en él, de cómo vivir en él. A veces pienso en qué necesidad hay de preocuparlos con una lista de carreras y trabajos que en un lustro desaparecerán o en recomendarles formalidades que serán más obsoletas que una máquina de escribir, de presionarlos para que memoricen cuarenta cosas que nunca usarán y que encuentran con dos movimientos de pulgar.

Lo peor de todo es que no tenemos qué más darles. Aún no existe lo que necesitarán, los preparamos para escenarios imposibles para nosotros. Van a un mundo al que no pertenecemos y al que tenemos negado llegar. Se acelera esa partida hacia un mundo ajeno, nos despedimos con cada avance, sin poderles entregar lo que realmente necesitarán para poder sobrevivir. Ellos lo saben. Eso no es nuevo, te imaginas a ti mismo diciéndolo alguna vez: "papá, tú no sabes". Es que no sabes. No tienes cómo saber.

viernes, febrero 15, 2019

40

Te veo desde arriba, no sé por qué. Es un recuerdo que no tuve, sin embargo me asalta cada cierto tiempo hace más de 40 años. Intento serle esquivo, confundirlo, mover algunos muebles y trastos en mi mente para taparle el paso, pero me agoto. Hoy, me encuentra particularmente cansado y le abro la puerta. Me siento con él y vemos juntos aquel instante que no estuve ahí, pero que recuerdo a la perfección.

Da la impresión que estás cómodo sobre el asfalto tibio, iluminado por la desgracia y la luna. Yo no siento nada, estoy fascinado mientras desciendo entre los árboles. 
Observas las estrellas bailar borrosas, las miras sin verlas, como quien al fin va encontrando respuestas eternas. A tu lado gritos, algunos desesperados y sorprendidos por tu calma. Es que ellos no saben que siempre fuiste así. Lo observabas todo, calmado y tranquilo. Seguro estás pensando en ellas, en mí y en tu inapelable tránsito hacia la oscuridad, aquella hacia donde avanzas a borbotones. El charco va enmarcando tu cuerpo, ahora eres una isla silenciosa, en medio de gritos que cada vez son más sordos para ti. Sé que sabes lo que significa. Sé que sabes que no habrá retorno, porque tú eres así: todo lo sabes y, en silencio, todo te preocupa. Por eso aquellos pendientes laceran tu mente más que aquel acero en tus entrañas. Luego de un rato ya no calculas ni te preocupas. Solo hay imágenes. Las veo en tus ojos, como en una proyección, mientras sigo en el viento, en remolinos, alrededor tuyo. De repente me miras y sonries. Tal vez fue solo un rictus de dolor, pero es lo que recuerdo o lo que quiero recordar.

Las estrellas están más lejos y ya no escuchas nada. La luna está clara y grande, reflejada a tu lado. -Me tengo que ir- ¿lo dije yo o te escuché? da igual ahora, porque tu voz es la mía y tu recuerdo se mezcla con mi visión.
-Me tengo que ir- sonrío. -Todo va a estar bien- mentimos. Y me fui yendo y te dejé 
con la mirada fija en las estrellas.

La carretera era una cinta y tú, un punto. A lo lejos, luces y aullidos van por ti.


lunes, noviembre 20, 2017

SAVIA de Luis Alberto León.

Otra herida que nos impide abrazarnos como Nación. Origen de grandes fortunas y de inmensos surcos sociales, caldo originario de la actual tendencia a dirigir y emprender en un país complejo y de venas abiertas.
La instalación inicial nos sumerge en un agujero dentro del Amazonas, en un momento de nuestra historia que los libros escolares titulan con nombre onomatopéyico y al que siguen solo algunos guarismos que indican un efímero crecimiento económico: "el boom del caucho".


Ese inmenso silencio que sigue a los números grita un nombre bajo la superficie en la que quedan los textos "oficiales" (hoy hasta wikipedia y gran parte de la clase dirigente le es anuente): Julio César Arana, empresario, político y promotor del caucho cuyo legado de fuego y sangre fue directamente proporcional al de su inmenso poder y fortuna. Si el personaje de Kurtz, de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, tuviese un paralelo americano de carne y hueso, este sería sin ninguna duda Julio César Arana.
En #Savia vemos a un delirante Don Jesús (Leonardo Torres Vilar), viejo cauchero agonizante e inspirado, presentimos, precisamente en Arana. Alrededor de él zapatea la muerte. Pero no está solo, tres espíritus lo rodean ansiosos: tres mujeres amazónicas buscan recuperar sus cabezas, para lo cual deben purgar a su asesino reviviendo sus culpas.
Revista 15 minutos Perú

Cada plan (fallido) para lograrlo es como un machetazo que va abriéndonos paso a través de una maleza de recuerdos que van modelando la verdadera cara de aquel viejo decrépito y agonizante cuya única compañía es una enfermera (Patricia Barreto) a quien por momentos cholea, humilla y, sin embargo, dice cosas como "eres como mi hija", dibujando una estremecedora metáfora de las relaciones entre clases sociales: vertical, paternal y profundamente despectiva. Muy reconocible y, por si quedase duda, subrayada en el momento en el que en la TV aparece Juan Velasco Alvarado dando un discurso y Don Jesús explota: "¡Quítame a este infeliz pobre diablo!" a la vez que es retrucado por la cuidadora: "¡Pero dicen que la gente lo quiere!" pataleta que termina con el televisor apagado.
Sin embargo la gran metáfora, son varias pues es una obra cargada de simbolismo, es aquella de la nodriza "Rosita", mujer amazónica que cuidaba a Don Jesús de niño y cuyo recuerdo aparece en contraposición al de la madre: mujer hermosa, sofisticada y distante que sorprende a Rosita dándole el pecho a Jesucito de 7 años. La madre, en un arranque de ira envía a cortarle los pezones. El apego que siente el niño Jesús hacia "mamá Rosita" es tal que reincide, ocasionando un final estremecedor que termina revelando a Rosita como un personaje mucho mayor en la historia: ella es el Amazonas mismo, que dio su savia, alimento, crecimiento y a cambio recibió azote y fusta, holocausto y olvido.


Sobre todo olvido. Largo tiempo de olvido de la Amazonía que es tratada como la nodriza pródiga pero odiada, despreciada, de la que uno debe olvidar el sabor a punta de ají y helados (recuerden eso, es tremendo). Sin embargo estas almas no dejarán que esto ocurra, no descansarán hasta recuperar sus cabezas, su cultura, su identidad. Es imposible no emocionarse cuando lo logran y se sorprenden ellas mismas hablando en su propio idioma.
Notable obra de #LuisAlbertoLeon dirigida por #ChelaDeFerrari, la segunda en la trilogía iniciada con #LaCautiva. Una manera de curar ciertas heridas es comenzar por sacar metros de metros de vendajes sucios y repasarlas hasta sanar.

lunes, enero 04, 2016

Carta abierta a Nano



Estimado Nano Guerra. Quien te escribe debe ser uno de los pocos que te reconoce cuando te ve en televisión o cuando lee tu nombre en el anaquel de alguna librería. Cuando digo "de los pocos" no es porque seas el candidato desconocido, te aseguro que hay otros que se llevan los laureles y merecen compartir lugar junto al soldado del Morro Solar.
Yo veía tu programa... sí, soy un "emprendedor" de aquellos que te sintonizaba y leía tus artículos pero también soy comunicador y, así como me ayudaste con tus consejos, deseo regalarte desinteresadamente los míos:
Es muy probable que mis contactos te reconozcan, sin embargo (déjame recordarte), mis amigos y yo no representamos ni al 4% de la región, seguramente mucho menos del país. Y no veas eso como un problema, si lo utilizas con audacia se puede convertir en ventaja: porque comienzas la carrera ligero, sin el saco mojado de los grandazos que van punteros. No necesitas agregarte caretas ni aumentar el maquillaje. A pesar del partido por el que vas, puedes ser como eres y proponer cosas nuevas. Tomar distancia de las pintas, los volantes y de las portátiles, de los viejos trucos populistas, de los discuros vacíos y promesas imposibles. Porque Nano, al tener limpia la cara y vacía la tienda, puedes ser como el elector quisiera. Piensa en ti como un producto ¿te acuerdas que así decías?
Al terminar el año lanzaste un primer spot, de factura dudosa de la cual no me ocuparé, con la idea manida del bailecito popular y el colorinche. ¿cuál es la creatividad? ¿cuál el concepto? ¿qué pensaban lograr? hace 15 años que venimos viendo (aguantando) traqueteos sensoriales similares, desde el fallido avioncito fujimorista hasta el último hit que enterró a Heresi.
Fallido, Nano querido, fallido. ¿Te acuerdas cuando escribías sobre investigar qué hizo la competencia antes? Sí, lo hicieron (varias veces) y no les fue bien.
Sin embargo insististe. No sé si estaba dentro del paquete y ya no había forma de que te devolvieran la inversión, pero la cosa es que era preferible perder el dinero. Lo que acabo de ver, y el motivo del post, me hizo pensar tres cosas:
1. Nunca escribiste esos libros de márketing y ventas. Los mandaste a hacer y nunca los leíste.
2. Te han estafado: te ofrecieron una cosa e hicieron otra.
3. Hay otro negocio detrás y en realidad no quieres salir elegido.
En este spot, además de la música básica, una letra totalmente vacía y en un tono incómodo de escuchar ("derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda" - bis) reafirmaste el uso, con mayor atrevimiento y procacidad, de la violencia verbal.
Sí, ya sabemos que las palabras están en el diccionario, nos lo recordó tu asesor de campaña con una sonrisa tonta, como diciendo "los cogí", pero eso no las limpia de violencia. Violencia, querido Nano, que mucha gente desprecia, violencia que muchos esperamos se aleje de la política. ¿No te parece suficiente la que estamos viviendo? ¿Escuchaste alguna vez la palabra "narcopolítica"? ¿Alguien te ha contado de las conexiones del crimen organizado con muchos congresistas, autoridades regionales? (y no sigo ni soy específico para no ir preso o amanecer con una granada en la puerta de mi casa). Sin embargo a ti te hace gracia (o peor, crees que a la gente le hace gracia) la palabra violenta, la carajeada, la mandada a la mierda.
Seguro conoces a Julio Guzmán (¿no? te lo presento: es un candidato que está lanzándose a la presidencia, o sea tu competencia). No me gusta, sin embargo seguro hizo su focus y tiene cara de hacer la tarea. Lanzó un comercial medio tela, pero con un concepto interesante y posiblemente recogido de algún estudio de mercado (otra cosa de la que hablabas era importante de hacer antes de lanzarse al negocio, creo que no lo has olvidado ¿no?): "yo no hago bailecitos ni tengo muñequitos" ¿por qué era importante? porque Julio se quiere alejar del típico candidato que cree que los electores tenemos la capacidad mental máxima para completar un rompecabezas de tres piezas.
Apreciado Nano, no quería extenderme tanto, ya con lo dicho mis amigos me comenzarán a bulear por tomarme el tiempo de escribir a alguien que todavía no aparece en las encuestas, sin embargo alguna vez me diste un par de tips y siento que te debo, aunque sea uno: Nano, si me estás leyendo y tienes pensado un tercer spot del mismo corte, aborta la misión. No porque tu candidatura peligre, eso no lo cambia DJ Peligro o el break dance, sino porque hacer este tipo de propaganda política le hace bastante daño a nuestra complicada sociedad.
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UPDATE:
Lo volví a ver. Sí, soy un poco necio. Me sigo preguntando, Nano... ¿¿¿DÓNDE ESTÁN LAS PROPUESTAS???


jueves, octubre 08, 2015

Calles de gigantes

Enrique Palacios Mendiburu
En Miraflores, la Av. Elías Aguirre se convierte en Grau y esta desemboca en Balta. Mientras camino por Pardo pienso en si habrá alguna relación de las calles con nuestra historia. Pienso en Grau, que apoyó a Balta. Más adelante, luego de muerto el héroe, Elías Aguirre lo sucede en el mando del Huáscar.

Miraflores es el único distrito que usa ese verde clarito en las placas de sus calles. Es tan tenue el contraste que, aún siendo de día, es difícil leer que llegué a Enrique Palacios. ¿Por qué este joven héroe cruza a todos los demás, siendo el único nombre entre Piura, 2 de mayo y Chiclayo?

El poeta Domingo de Vivero dice que Enrique Palacios tenía "cuerpo de niño, alma de coloso", (dicen que dijo, pues nunca encontré los versos, al menos no en internet). ¿Cuerpo de niño? Es que Enrique Palacios Mendiburu comenzó su carrera muy joven y murió a la misma edad que mi padre: En 1879 debe haber tenido 29 años.
A diferencia de los experimentados lobos de mar con los que luchó codo a codo, su muerte no fue en el Huascar, sino en el camino de vuelta, luego de ser canjeado por unos prisioneros. Su madre fue a su encuentro y solo le llegó el cadáver. Dejó una hija pequeña, "natural" (como se solía estigmatizar en los documentos a quienes nacían fuera del matrimonio). El certificado de defunción indica fallecimiento por "tétanos trraumáticos". Y es que, antes de ser capturado recibió múltiples heridas, casi todas por explosiones. De hecho una esquirla le revienta la mandíbula.

Su puesto era el de telemetrista: colgado en lo alto medía las distancias para comunicárselas a Grau y así poder dirigir la nave. Sabemos que Grau era una especie de Han Solo dirigiendo el monitor, así que debe haber sido uno de los mejores en su oficio. Sin esos cálculos no hubiera sido posible ninguno de los míticos ataques del pequeño monitor. Cuando revienta la torre de mando, con Grau dentro, el comandante Elías Aguirre lo reemplaza y ordena a Enrique Palacios a ocuparse de los cañones. Es en esa zona donde la bomba revienta y le destroza la mandíbula.

Los héroes no son esos bronces de rostro adusto
Sin tiempo para lamentos, Palacios se ata un pañuelo alrededor de la cabeza para sostener el maxilar en su sitio y continúa el combate, la certeza de la muerte debe ser un potente analgésico, y asiste a Elías Aguirre quien decide embestir al Cóchrane con el espolón. Tarea difícil con el timón roto, la torre de mando en llamas y sin Grau. La maniobra no tiene éxito y el monitor se pone a tiro. Un disparo certero, desde el buque enemigo, termina con Elías Aguirre y Ferré, su ayudante.

Entre fuego enemigo, incendios y restos de heroicos cadáveres, el joven Enrique Palacios se pone a disposición del nuevo comandante: José Melitón Rodríguez, pero por poco tiempo. El Blanco Encalada no tardaría en decapitarlo de un cañonazo. Luego del ataque Enrique Palacios pudo sortear los cuerpos, destrozos e incendios y salir a cubierta. Desde ahí ve que el pabellón no está. Va hacia la proa y nota que las bridas que lo sostenían se habían roto. Sin este el enemigo asume que el Huascar se ha rendido. Con dificultad para respirar, sangrando y sin poder hablar, tal vez ensordecido por las explosiones, alcanza el pabellón nacional y lo vuelve a izar en medio del fuego enemigo.

Sin dirección, con los cañones inutilizados, sin municiones y totalmente rodeado, el Huascar no se rinde. El siguiente en la línea del mando, el teniente Pedro Garezón, ordena su hundimiento para evitar ser capturados. Los maquinistas abren las compuertas dispuestos todos a irse con la nave. Al final no lo logran y el enemigo aborda, efectuándose la captura.

La entrega no fue fácil. A pesar de estar desarmados (las municiones se mojaron al momento del hundimiento) Enrique Palacios y otros marineros pusieron tal resistencia que el enemigo ordenó un nuevo bombardeo. Es ahí que un fragmento deja malherido al joven Palacios, que pierde el sentido y es trasladado al Cochrane, donde es canjeado por un teniente chileno y parte rumbo al Callao, al que solo llega su cuerpo.

Llego al malecón, un faro enano rodeado de jóvenes haciendo deporte. Más monumentos. Se ve el mar, el Morro, Chorrillos, Callao, la Punta. Los héroes no son esos bronces de rostro adusto. Doy la vuelta y regreso a la oficina internándome en estas calles con nombres de colosos por las que caminamos distraidos.