viernes, mayo 19, 2006

La sonrisa del Rey Piraña

El sol del mediodía quema con timidez invernal. Como cardúmenes en aguas turbias cientos de "jaladores" se aglomeran, lista en mano, ofreciendo programas y repuestos para pc. Más adelante lo "orgánico" reemplaza la tecnología y las listas de programas se convierten en vacitos con cebiche (a un sol) o naranjosos turrones (de "a china")

La inmensa torre de concreto sucio dibuja una sombra sobre el hormigueo en plena ebullición. El guardia de la puerta me pide, con amabilidad criolla, que abra la mochila. Descubre la MAC y me pide el número de serie. Obviamente no lo sé ¿Qué cree que soy un robot? Luego de una pequeña discusión sobre lo que debería poner en el renglón de "características y/o serie del artìculo" en su formato, anota "platiada" y me entrega la boleta.

Estoy a punto de entrar al Centro Cívico cuando un movimiento extraño en las calles nos paraliza (al vigilante y a mí. Unos señores corren desde el Sheraton hacia una de las oscuras y tortuosas callecitas del centro. El policía gordinflón que estaba cerca nos pregunta: "¿Qué pasa ah? ¿Qué pasa?". Le respondo que èl debería saber más que nosotros. Ofendido lleva su panza a la otra esquina, mirando como uno más de los ambulantes convertidos en fisgones.

La turba viene de regreso, veo sonrisas, gritos e insultos: atraparon al ladrón. Un muchacho de rostro duro. No más de veinte años. Sonríe. La gente lo insulta, el policía lo sostiene de un brazo no tanto para evitar que se escape sino para protegerlo de la gente ávida de un sacudón que los saque del marasmo de este mediodía caliente.

Él sonríe y mira a la gente con el rostro endurecido por la vida y afilado por la calle. Mira a esa sociedad a la que odia y de la que se vale para vivir. Me estremece la mirada y la sonrisa con la que nos mira

Un instante antes de cruzar el detector de metales en la puerta del Centro Cívico llego a oir a un cambista decir: "¿No va a haber golpe? ¡un linchamiento al menos pe...! Uhhh... así la próxima nadie se mete... si los tombos se lo llevan pa qué nos metemos..."

11 comentarios:

Laura Hammer dijo...

Buena crónica urbana, los dos últimos párrafos perfectos.
¿Qué es una MAC?

Lobito dijo...

Uyuyuy mi queridísima Martell: a esto me refiero

Mi humilde oficina portatil.

BEso, nos vemos.

Laura Hammer dijo...
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Herr Hauptmann dijo...

Gente como esa no tiene solución, lo único que queda es mandarlos al medio de la selva y que se las arreglen como puedan con 1 lata grande de Terokal. A ver si ahí eso les soluciona la vida.

Maria Hierba dijo...

asu q urbanamente deprimente fue el episodio...

besos

Rain dijo...

Trac. He visto antes esa escena, con otro ladrón, con otra turba, en otra calle.

La turbulencia de lo enajenante...

hasta otro post Lobo

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ah, sobre las adoraciones: me quedo en off, tímidamente.

:)

Cinder dijo...

en otras calles, todos los días, esto no cambia, maldita sea.
saludos lobo

The First of the Gang to Die dijo...

toda la razon para los cambistas
un par de zamaqueadas y encadenarlo a un poste no seria mala idea...

chevere tu mac platiada

Anónimo dijo...

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