miércoles, agosto 19, 2015

Matar al (otro) padre

Aquel dilema metafórico de destruir la imagen paterna para reafirmarse, para ser uno mismo, es el tema que mi amigo Luis Davelouis aborda en su última columna, a propósito de los nuevos movimientos de izquierda. Luis ha tocado un punto muy interesante pero, como bien plantea en su introducción, no exclusivo de la política.



Sin ir muy lejos, para muchos, la adolescencia es esa primera ruptura con los padres. Es cuando comenzamos a cuestionarlos pues ya no los vemos ni mejores ni más fuertes que otros adultos, ni siquiera lo saben todo, como creíamos durante la infancia. Tengo una hija en esa etapa y ya me acostumbré a su “papá tú no sabes”.

Toda esta rebeldía es importante, ya que el distanciamiento que genera contribuye a la construcción de una personalidad propia. Ya no es un “nosotros” si no un enfrentado, contrapuesto y recién nacido “yo”.

Regresando a lo propuesto por Davelouis, la izquierda ha ido cambiando, evolucionando pero, sostiene, hay un pasivo que cada vez se vuelve más pesado: cargar con los formadores, los patriarcas.  Se les guarda aún mucho respeto como para hacerlos a un lado y eso les quita fuerza. Debe ser como ir a una entrevista de trabajo acompañado de tu mamá.

El mítico Hugo Blanco


Sería vano deshilachar lo que tan bien explica mi amigo en su columna, sin embargo quisiera jugar con el otro lado de la moneda y someterlo al mismo análisis ¿está la derecha aún muy cerca del padre? ¿alguna vez existirá una derecha no tan conservadora?

Si partimos del mismo punto judeo–cristiano, del que parte Davelouis, vale la pena citar a Francisco Umbral: “Caín sigue siendo la izquierda y Abel la derecha. Son los agricultores contra los pastores. Abel es el agricultor que cuida mucho sus frutos y la Biblia dice que para ofrecérselos al Señor; y Caín es el transhumante que cruza el mundo. Claro, siempre hay más revolución, más inquietud, más novedad, más progreso en el hombre errante que en el primer burgués que es Abel.”

Es interesante esta metáfora pues nos pone en contexto para descubrir un Caín que está en constante revolución, apartándose del padre, para romper lo establecido. No duda en patear el tablero cuando siente injusto que su padre ve con malos ojos los animales que le ofrenda, sin ningún motivo y en contraposición a la odiosa preferencia que siente este por su hermano Abel.

Francisco Umbral

Yendo más allá con la comparación de Umbral, podemos asumir que Abel se siente predestinado, colocado por Dios para ser el dueño de aquél jardín de los orígenes. Dicho de otra manera, los hermanos no necesitaban ni competir por los derechos de primogenitura (tal como ocurre más adelante con varios personajes bíblicos) ya su padre había decidido eligiendo al menor.  Esto conforma la primera muestra de desigualdad en el mundo (metafóricamente hablando y,  por supuesto, en el universo bíblico), Caín se rebela frente al predestinado y conservador hijo de Dios para reclamar igualdad de oportunidades. Abel creía en su padre, Caín se aleja de él, reclama con esto su laicidad.

Claro está que nadie escribió el Génesis pensando en esta dicotomía, pero sí hay ciertos elementos de la naturaleza humana impregnados en estos personajes: la lucha fratricida, la desigualdad,  la ruptura con el padre, etc.

El artículo de Davelouis sostiene que la izquierda se ha renovado, a evolucionado, algo que podríamos también afirmar sobre la derecha: Muchos que antes estaban cómodos con la etiqueta de “conservadores”, apelando a la tradición para sustentar la herencia que los colocaba en la parte cómoda de la desigualdad, hoy se llaman “liberales”, pues ganaron este espacio a mano, con trabajo, empresa e inversión. Es el burgués que defiende la “libertad económica” para continuar escalando en la pirámide.

La otra transformación de la derecha tampoco viene desde dentro, llega más bien desde las antípodas: países de regímenes socialistas o comunistas se abrieron al mundo y se convirtieron a una especie de “capitalismo atípico”, incluso en países como el nuestro donde muchos radicales de derecha se autodenominan “liberales” cuando en otras realidades serían tildados de “ultraconservadores” (un liberal debería estar a favor de un Estado laico o  de respetar la decisión personal para abortar, por dar un par de ejemplos cercanos) .


A pesar de las diferencias y los matices, para la derecha es mucho más difícil alejarse del padre pues en él se sustentan sus derechos (heredados o conquistados). Es vital defender el statu quo y,  si es posible, ir más allá del progenitor: acercarse al abuelo o al bisabuelo (la importancia del apellido), así hasta llegar al poder divino que dio el visto bueno a la ofrenda de Abel, el mismo que no es otra cosa que el derecho a la diferencia.

Para que esto no cambie necesita defender valores morales y religiosos heredados, haciendo uso de la autoridad como lo haría el hermano mayor que queda a cargo por orden del padre. El primogénito ejerce su derecho y lo hace valer monopolizando esa fuerza que no es otra cosa que la represión de la autoridad. Por esa razón la derecha siempre solicitará mayor control policial o militar.

"Information Is Beautiful"



Quienes comulgan con las ideologías de derecha no dudan en llamar “arcaica” y “desfasada” a la izquierda. La tildan de obsoleta, tomando como referencia la caída del comunismo en sus países más representativos, sin embargo esta (al alejarse de la tradición) avanza con la humanidad y los cambios sociales. La izquierda no tiene apego, es el Caín trashumante. Abel se queda en casa. Por eso nada más imposible que una derecha progresista. Para ser progresista se tiene que mirar adelante y romper con el pasado. Algo que aún le cuesta bastante a la izquierda pero que ya vemos en otros países en los que se debate, desde la progresía, temas como el medioambiente y la diversidad de género. 

¿Y dónde quedan los de centro? Si continuamos con nuestra metáfora bíblica, Adán y Eva tuvieron otro hijo, al que llamaron Set. No lo dice la Biblia, pero si viviera estoy seguro que sería de los que apaga el televisor los domingos en la noche y se pregunta "¿para qué tanta pelea entre Adanes y Caínes, si al final no llegan a ningún sitio? Si me quiero enterar de algo, mejor veo Chicharrón de Prensa"

Gran tipo, Set.



1 comentario:

Alejandro dijo...

A continuación en http://www.diferenciasentre.net/

encontramos varias diferencias de este artículo