sábado, enero 06, 2007

Papa Noel vino en moto

Los que siguen este blog ya deben haber leído la historia del nacimiento de mi hija y cómo éste fue un verdadero regalo de Papa Noel (los que no, pueden leerlo aquí).

Como quien realiza una peregrinación a un lugar sagrado pasando caminos tortuosos y cumbres nevadas o como quien cumple un voto místico absurdo y doloroso, todos los años me transformo nuevamente en el antaño símbolo más odiado de mis navidades.

Aquel ícono gringo, que siempre detesté por ser quien promoviera el consumo enfermizo (American Lifestyle) bajo el pretexto de una celebración pseudoreligiosa, se apodera de mí los 24 de diciembre desde hace 5 años. Todos los años desde aquél en el que me enfundé el traje por primera vez para cumplir mis deberes de padre responsable.

Como cada diciembre el traje me esperaba, inmenso y limpio, en el pequeño cuartito de la casa materna, antes mi cuarto hoy depósito de recuerdos desmemoriados. Mi madre, muda cómplice de mi castigo, lo tenía limpio y colgado en uno de los closets, oculto de la mirada curiosa y omnipresente de Mariafernanda.

Mientras me colocaba el relleno (y me preguntaba si en realidad lo necesitaba) recordé cada año, de los cuatro que tiene mi hija, en los que Papa Noel vino a entregarle su regalo.

http://photos1.blogger.com/blogger/5892/901/1600/papanoel.jpg

Franz me ayudaba con el maquillaje mientras que yo, ya en el sauna del relleno, me forraba con el saco rojo, los pantalones, las botas y la correa de charol. Me coloqué la peluca, la barba, lentes y el gorrito bendito... listo: preparado para la nieve del Polo Norte en pleno verano tropical.

Mafe dormía, así que me asomé por la ventana y pedí que mi mamá y Franz la despertaran:

- Mafe, Mafe... ¡mira llegó Papá Noel!


La rocotita se despertó y, medio somnolienta, miró hacia la ventana. Me vio y sonrió como quien todavía está en algún sueño. Me invitó a pasar, feliz...

Para una persona a la cual la Navidad no tiene ningún sentido (ni histórico, ni emocional), que detesta la propaganda y estilo de vida gringo, es sumamente incómoda la situación de verse convertido en el sumum del consumismo navideño.

Aunque suene a frase de Corín Tellado debo confesar, sin embargo, que lo único que le da sentido a mis diciembres (por no decir mis navidades) es el instante en el que me enfundo ese antiguo traje y me convierto en aquel viejo que tal vez alguna vez no necesite maquillarse de arrugas y canas.


Papa Noel se despide de su hija mientras disfruta el brillo de sus ojos y se pregunta si los suyos lo delatarán. Mientras ella guarda emocionada sus regalos, él aprovecha y prepara su mágica desaparición hasta la próxima navidad: mientras sube a la moto piensa en cuántos años más podrá hacer creer a Mafe en este cuento que, de tanto contarse, ya parece verdad.


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6 comentarios:

Rain dijo...

De lejos Papa Boel, dejó su trineo y vino en moto, para la pequeña Mafe.

Pocas veces un padre, puede ser tan enternecedor y hacer por los hijos, lo que sea, para hacerlos felices.
(Desafiando el sopor veraniego...)

Gran salute y un abraxo en este 2007 que ha comenzado.

darling dijo...

Qué bonito Lobo :)

Angel Castillo Fernández dijo...

Maeeeeeeeestroooooooo!!!!!!!!!!!!

Acitsonga dijo...

Sencillamente enternecedor...

Mirella dijo...

Lindo..Migue..muy lindo..digno hijo de mi tierna hermanita que nos inventaba historias de duendes y bubus cuando eramos niñas..un beso para ti y tu famlia

luna dijo...

Te felicito lobo, has encontrado el verdadero significado de la Navidad: Dar amor y ser feliz haciendo felices a quienes amas.

contra eso, nada pueden ni los costumbrismos caducos ni el mercantilismo y la aculturacion gringa.