domingo, diciembre 11, 2005

Había una vez un blogger.


n el desenlace de la mayoría de historias tradicionales y cuentos infantiles aparece un príncipe azul. Este tiene la misión de rescatar a una princesa que casi siempre se encuentra encerrada en un castillo o hechizada por alguna bruja.

Este caballero suele ser un hombre con determinación férrea, seguridad a prueba de balas (y hechizos) y el entrenamiento digno de un comando antiterrorista. Lo freak del asunto es que en la mayoría de los casos salva a la princesa, sin conocerla, para casarse con ella.

Nunca son príncipes treintones. Menos cuarentones. Son mancebos imberbes en tal ebullición hormonal que son capaces de meterse a un foso lleno de serpientes embrujadas si alguien les dice que ahí adentro hay una mujer dispuesta a “casarse” con él.

Y la mayoría tiene suerte y no encuentra a la mujer barbuda o una princesa gorda y con granos (al menos esa versión de la historia nos llega) menos a una frígida que prefiere quedarse dormida por cientos de años a tener que casarse con el chiquillo. Para nada, las princesas secuestradas son níveas ninfas, atentas, solícitas y dispuestas a los requerimientos que, por derecho adquirido, exige su nuevo señor.

“Exige” es un decir.

Porque generalmente el rescatador príncipe es un pan de Dios. Un almibarado que no se despeina ni se mancha el traje de gala (que lo usa hasta para escalar castillos y enfrentarse a dragones) generalmente blanco y con aplicaciones de oro. O sea que es un tipo que no tiene que “exigir”. La princesa solita sabe qué tiene que hacer.

¿A qué viene todo esto?

Nada, que escuché la otra vez a una señora que decía que "en esta época ya no hay príncipes azules".

Bueno, tampoco hay muchas princesas de cuento que digamos. Y sin contar que a veces a uno también le dan ganas de que una princesa lo venga a rescatar.

Los hombres también tenemos derecho. A ver si alguna princesa egipcia, aguerrida, libérrima y sin recato mata los dragones, brujas y pesadillas de los alrededores(según el caso) y entra por la puerta, descubre las sábanas y nos despierta con un beso...

Tan fácil que es tener un esclavo.

Lo que hasta ahora no entiendo es por qué lo adjetivan de “azul” ¿es más deseable que sea de ese color? (“príncipe azul”). A mí que me rescate una negra zulú o una princesa china de piel de porcelana, labios color sangre y sabor a tamarindo.

En realidad si se lleva de encuentro todos los demonios que hay aquí, menudo trabajito, me conformo con una ñusta de trenzas o una cortesana cualquiera.

Que sea cariñosa, nomás.

11 comentarios:

Rose dijo...

No has visto Shrek? No en todas las historias es una princesa o un principe ;-)
besitos

TORTUGA MALDITA dijo...

jejeje.Yo ya deje de creer en eso hace rato Lobito amigo.
Se encargaron de eso a cachetadas mentales y emocionales, seres humanos es lo que se necesita nada mas.

Pandora dijo...

Eu deixei de acreditar em princepes encantados, até porque eu monto a cavalo melhor que qualquer um, e defendo-me de dragões ou bruxas melhor do que qualquer homem. Mas acredito que o amor faz daquele que amamos a pessoa mais bonita da face da terra.
Eu continuo a acreditar que o meu tempo de amar vai chegar.

Um beijo Lobacho

Dragón dijo...

Para la realidad limeña, el príncipe marrón mejor le ponemos. Montado en su mototaxi con musica a todo volumen.

digler dijo...

supongo que el prícipe es azul xq era el mejor color q le podían poner, nk era rojo xq sonaba a comunista, menos amarillo o marrón y para colmo del racismo, los prícipes negros son siempre los malos...

The First of the Gang to Die dijo...

"El color azul alude al carácter real del personaje, teniendo posiblemente el mismo significado que en la expresión sangre azul: la aristocracia acostumbraba a alejarse del sol, por lo que estaban pálidos y las venas eran más visibles en su piel blanca (aunque quizá también tenga que ver con la endogamia, fuente de enfermedades cardiovasculares que hacen que la sangre tenga un color rojo menos intenso)"
cortesia de wikipedia.

que me rescate una princesa piurana, trujillana, limeña... y que venga con su dama de honor por si me quedo corto.

djmaghim dijo...

QUE TE RESCATE LA PRINCESA JACINTA ÑAÑAÑAÑAÑAÑA

Rain dijo...

Oye lobo, lobo ¿qué estás haciendo?

Lobo con princesa, una pareja singular.

Lobito dijo...

Rose: Shrek no es un cuento clásico... ¿o sí? es una burla a los cuentos clásicos (justamente al romper la estructura y utilizar los elementos de manera distinta) Qué pof, soné a profesor de semiótica o, lo que es peor, al primero de la clase.

TORTUGA MALEDETA:Será eso lo que habrá querido decir la tía? ¿Ya no hay príncipes o ya no cree en príncipes? Porque para los que creen aún existen...

Pandora: Um beijo amazona portuguita.

Drogón: Qué chévere el personaje: "un príncipe montado en mototaxi". Excelente idea

digler:Hace unos días leí con la Lobita los significados de los colores durante el gobierno del partido Nacional Socialista en Alemania. Recuerdo algunos: parche morado: judío, parche marrón: gitano, parche rosa: homosexual.

The First of the Gang: Grande Gang con su dama de honor qué chévere.

djmaghim: y a tí que te rescate Tribilín. Pucha, qué malo soy. Pobre Tribilín.

Vir&: Nada. Absolutamente nada. Eso es bastante en mi acelerada vida.

Isabella dijo...

Ah existen! solo que no todos son azules...

Cierto dìa miraba la nada cuando emergiò de la misma un prìncipe de piel blanca y rizada cabellera oscura, un arete en la oreja, los brazos cubiertos de tatuajes que hablaban de leyendas lejanas y vestido de negro con una daga en la mano nos rescatamos mutuamente.

Luego de eso vivimos felices y no comemos perdices porque èl prefiere pescado y yo las pastas.

Herr Hauptmann dijo...

Cuando aparece un "príncipe azul", por lo general las chicas lo tildan de monse y lo desechan previa sangrada in-extremis.