lunes, julio 27, 2015

Entre hélices y tanques: 28 de julio



No sé si a ti te pasa, pero cuando llegan estas fechas me incomoda un poco la demostración bélica con el que rendimos homenaje a esta virtualidad territorial y emocional llamada "Patria". Tal vez no lo sintamos igual, porque sabes que soy medio huevón con esas cosas, pero no puedes negar que basarnos únicamente en el poder castrense para sostener un concepto al que hay que querer y amar de maneraimperativa (bajo castigo y con orden de disparar, tal como exige que lo amemos y adoremos el mismísimo Dios de Jacob) está, por lo menos, desfasado. 

No puedo negar que grandes imperios se han fundado sobre el lomo de poderosos ejércitos y bajo el mando de energúmenos brillantes, pero nada más lejano del desarrollo que uno desea para quienes quiere. Y no me malinterpretes, no pienso que toda manifestación bélica deba desaparecer. Sería utópico (hermoso pero imposible) sino que podríamos hacer el esfuerzo de darle un poquito más de crédito al intelecto que a la fuerza bruta. Un poco más de acento en los pensamientos de los precursores, aquellos librepensadores que con ideas se enfrentaron a los conservadores de la época. Ideas tan poderosas que cambiaron la realidad. 



Porque hablar de Patria y de este país es mucho más que un elogio a las armas y al yo-soy-más-fuerte-que-tú o incluso a un mi-papá-le-saca-la-mierda-al-tuyo, si es que hablamos de los más pequeños, niños para los que es más fácil reemplazar el abstracto concepto de Patria - Nación - País por el de Fuerzas Armadas, atajo en el que suelen caer nuestras autoridades cuando buscan atajos y etiquetas para economizar procesos mentales. El educador Constantino Carvallo todos los años era entrevistado por su discordante opinión sobre las marchas escolares. Incluso sostenía que el himno no se debería cantar a cada rato como lo hacen en algunos colegios, sino guardarlo para ceremonias especiales, darle su verdadero lugar y con esto que adquiera un mayor valor.






Lo mismo con las máquinas y vehículos que se despliegan en un gran show belicista. No te preocupes, no me voy a meter con tu gusto por los aviones coreanos y los tanques chinos, me parece un show interesante, algún encanto tiene ese despliegue de fuerza y poder. Sin embargo la emoción al ver decenas de sukhoi rasgar el cielo a velocidades supersónicas (durante todo julio) se transforma rápidamente en una silenciosa amargura solo por pensar. Pensar sí. En cuánto puede costar mover esas tremendas máquinas. En cuánto combustible se necesitará para que diez helicópteros estén dando vueltas encima de mi casa. Pensar en toda esa gente que necesita medicinas en lugares remotos o llevar simplemente frazadas en el sur. Qué útiles serían estos gigantes llenos de gasolina para ir a Puno, Huánuco, Cusco y Madre de Dios cargaditos de ropa, carpas y víveres. Bueno me dirás que no estoy enterado, que eso hacen y tienen todo controlado. Tal vez sí y las noticias son exageradas. Lo que podría hacerse entonces es llegar a aquellas regiones lejanas a Lima, esas que tienen nombres que ni tú ni yo podemos recordar y recuperar a esos niños famélicos de las tropas narconacionalistasislámicoterroristas que aprovechan la ausencia del Estado para sembrar lo que en unos pocos años cosecharán nuestros hijos.

Porque al final las armas se usan para conquistar ¿no? ¿Qué tal dejar de imaginar ese absurdo enfrentamiento con el extranjero y comenzar a planear la conquista de nuestro propio territorio? ¿Qué tal si Lima deja de ser ese palco de honor frente al que los niños y los soldados marchan en círculos para mirarnos el ombligo y sentirnos poderosos?

Yo sé que te vas a molestar y me vas a decir "pinchaglobos", "antitodo" y todo lo que siempre me dices y yo te diré que está bien, no me molesta el show. Me parece bien. Tampoco es que me deje extasiado ver estos tanques chinos y los carapintadas. El día que quieras ver verdaderas máquinas de matar te invito al paradero final de Orión.


(Ah y si me preguntas por el video es para que veas que no me molesta. Solo me hace pensar. Y yo pienso cuando grabo, cuando edito. A esos helicópteros me refería.)


No hay comentarios.: