domingo, abril 02, 2006

Yo era el viento bajo sus alas

Eso me dijo un día (*)

Ella quería volar y yo fui el viento bajo sus alas.
Y como el viento me fui.

Un ave que no se atreve a abrir las alas no deja entrar al viento bajo ellas. Y sin viento no puede volar.
Un ave que no vuela se convierte en una veleta de hueso y pellejo, girando sobre sí misma al golpe del viento que la toca.

Se acurrucó sobre sí misma, ovillada y con las garras aferradas al suelo, repitiéndose a sí misma que era tan sólo una tímida brisa.

"Imposible volar ahora, no llegaré lejos... con lo que llevo encima no puedo, con lo que cargo no puedo. Tú no sabes lo que es ser ave. Eres viento."

Había viento, sólo que ensimismada en las corrientes turbulentas que dibujan formas en la arena, el terror al abismo, y ocupada en imaginar lejanos y poderosos huracanes, la fascinación por el infinito, no abrió las alas.

Así que, como el viento, me fui.

"Un lindo día de primavera un discípulo miraba unas ramas volando en el viento, y le preguntó a su maestro:
- Maestro ¿se mueven las ramas, o el viento?

Sin siquiera mirar hacia donde el alumno señalaba el maestro sonrió y dijo:
- No se mueven ni las ramas ni el viento... sino tu corazón y tu mente." (**)

Qué inmensidad, qué frío, qué pena. Yo aún creía.
Qué niño, qué inocente e insolente.

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Anoche me sentí tan libre.
Tan feliz.
Tan libre.
Como el viento.

Ella me puso un nombre
y ahora nadie
me lo puede quitar.


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Recorrí todo Lima de madrugada. Salí de un concierto a las dos de la mañana y no dejé de darle a la moto por calles desiertas y ajenas. Me hundía en la velocidad helada de la noche, la humedad increíble de esta bendita ciudad opacaba los espejos y perlaba de rocío el negro brillante de la curvilínea salvaje.

Hasta que los encontré. Corrían en sentido contrario y con rostros afilados por la furia de mi velocidad. Un segundo después estaba ella, corriendo tras ellos.

Me detuve: un asalto.

Di la vuelta, en contra, fue fácil alcanzarlos.

Escucharon el rugido del motor cuando baja de 3ra a 1era, se asustaron y arrojaron la cartera. Pobre señora, era una cartera tan pobre, tan pobre. Y qué valiente para seguirlos hasta ese barrio tan malo.

Me alejé pensando en que sería divertido marcar el número que borré y contárselo, pero era absurdo.

Lo absurdo sólo puede ser divertido.

Era momento de regresar a casa: amanecía.

En la mañana, mientras soñaba con un imposible, un absurdo mensaje de texto me despertó.
Que me perdone, pero los absurdos no deberían responderse.

"Una noche de otoño, el discípulo se despertó llorando. Entonces el maestro le preguntó :
- ¿Tuviste una pesadilla?"
- No.
- ¿Tuviste un sueño triste?
- No- dijo el discípulo - tuve un dulce sueño.
- Entonces ¿por qué lloras tan tristemente?

El discípulo respondió con calma, mientras se secaba las lágrimas...
- Porque el sueño que tuve no puede hacerse realidad." (**)

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(*) Algún tiempo después supe que era una frase prestada. Ojalá hubiera sabido que algunos gustos, manías y sueños también lo eran.
(**) A Bitter Sweet Life de Kim Jee-woon (Korea)

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(A Bitter Sweet Life
Vean el trailer y oído a la espectacular banda sonora)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No conformes con nada...llega:

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SABOTAJE!!!!!!!!!!!!!!

DEL 20 DE ABRIL AL 15 DE MAYO

CENTRO CULTURAL UNIVERSIDAD CATOLICA

"la patria no existe, tampoco existes tu, tampoco nadie tiene el orgullo de decir que yo he nacido en el perú!"

Pandora dijo...

... e aquela ave voa para poder sentir o vento por entre as penas das suas asas... e chega tão longe... onde eu gostaria de chegar um dia...

beijos distantes

Rain dijo...

Tu ternura es tan cálida en el post, von palabras e imágenes y con video, que me ha gustado.

Sí, excelente banda sonora.

Gracias.

Ambar dijo...

no se como llegué hasta aquí, pero estoy encantada de haberlo hecho, es sencillamente... sensacional.
Saludos desde Uruguay!!!!!